No es normal

Cuando era niño yo y mis amigos, creíamos muchas cosas que no eran normales y hasta encontrábamos la forma de justificarlas. Esto sucedía porque veíamos a la mayoría de adultos aceptando esas cosas porque a veces no había de otra. Era normal que la electricidad se fuera para ahorrarla, era normal que el agua se fuera a veces por meses porque no daba a vasto para todos, era normal que una persona se bañe una vez cada 24 horas, era normal que la basura se acumule porque se produce mucha, era normal tirar basura en cualquier lugar porque para eso existen los conserjes, era normal subir en alto volumen la música a altas horas de la noche, era normal que la música popular incentive la depravación y la violencia, era normal que la canasta familiar suba de precio porque aumentó el salario mínimo, era normal ir al medico y al dentista solo cuando presentabas una condición médica relevante, era normal que en vez de filas se hagan tumultos porque somos millones, era normal los tapones de tránsito porque son muchos vehículos, era normal que la infraestructura tenga nulo mantenimiento porque el dinero no alcanzaba para tanto, era normal que dos personas en un problema se griten fuertes insultos o se peleén porque son cosas de adultos, era normal que a alguien al que le caías mal te hiciera la vida imposible, era normal que no podías salir a la calle con mucho dinero, el celular o cualquier objeto valioso porque hay muchos ladrones y pocos policías. Cuando creces y descubres que existen países donde casi no pasa eso y si sucede es un caso que debe de resolverse inmediatamente, sabes que todo lo que has vivido no es normal. Uno pensaría que después de tantos años toda la gente pensaría eso, sin embargo, aún hay una mayoría de personas que han tomado por normal cosas anormales solo porque antes pasaba lo mismo.  Ahí tenemos los que dicen que tal gobierno robo menos, cuando el problema es que roba, o los que dicen que la inflación y devaluación del dinero es culpa exclusivamente de factores externos. Ignorando la impresión de dineros, el desperdicio del gasto público y los interminables préstamos. Ya llegado a este punto uno se pregunta ¿que tantas cosas hemos normalizado que no son normales?